El Mercado Central de Santiago, con más de 150 años de historia, es la parada obligada para probar pescados y mariscos chilenos en la capital, gracias a su estructura de hierro del siglo XIX y a la variedad de productos frescos que llegan a diario desde la costa.
Qué pedir
El caldillo de congrio -inmortalizado en un poema de Pablo Neruda- y las machas a la parmesana son dos de los platos más pedidos por los visitantes. Para quien quiere algo más simple, un ceviche o unos locos (una especie de abalón chileno) con mayonesa casera son buenas opciones para probar mariscos locales sin comprometerse a un plato grande.
Cómo evitar pagar de más
Los locales ubicados justo en el pasillo central, con más despliegue de mesas hacia la entrada, suelen tener precios más altos orientados al turista. Preguntar el precio antes de sentarse y comparar entre dos o tres locales -algo totalmente normal ahí- ayuda a evitar sorpresas en la cuenta. Como alternativa menos concurrida, el Mercado de La Vega, cruzando el río Mapocho, ofrece una experiencia más local y de menor precio.