Chile es, en términos generales, uno de los países más seguros de Sudamérica para viajar, pero como en cualquier destino, hay buenas prácticas básicas que reducen considerablemente el riesgo de tener un mal momento, especialmente en las grandes ciudades.
En las ciudades
El robo de objetos personales (carteristas, hurtos de mochilas) es el riesgo más común en zonas turísticas concurridas de Santiago y Valparaíso, no la violencia física. Evitar mostrar objetos de valor en la calle, usar mochilas delanteras en el transporte público muy lleno, y pedir taxis o apps de transporte en vez de tomar taxis de calle en la noche son medidas simples que reducen bastante el riesgo.
Fuera de las ciudades
En zonas de naturaleza y trekking, el riesgo principal cambia: deja de ser la seguridad personal y pasa a ser el clima y la planificación. Avisar el itinerario a alguien antes de entrar a un parque, revisar el pronóstico y no subestimar la exigencia física de circuitos como Torres del Paine o el volcán Villarrica es, en la práctica, más relevante para la seguridad del viaje que cualquier otra recomendación.